martes, 3 de octubre de 2006

El Sol y la Luna 3 de 4

21. Igualmente se metió el Tigre, aun no mucho se quemó cuando cayó en el fuego, con él sólo se chamuscó, se pintó con el fuego, se medio quemó, del todo bien no se quemó, por lo cual sólo manchado, manchado de tinta, manchado o salpicado.

22. Ahora bien, así que ambos se hubieron echado al fuego, inmediatamente se quemaron del todo. Luego se pusieron a esperar los dioses por dónde había de salir Nanahuatzin, el que primeramente se echó al fuego, para ser sol y para amanecer.

23. Cuando ya hubo pasado largo tiempo, cuando los dioses hubieron estado esperando, luego comienza a ponerse rojo, por todas partes rodea la aurora, la claridad de la luz. Según dicen, luego se arrodillan los dioses para esperar por dónde ha de salir el que se había hecho sol; hacia todas partes fijaron los ojos, hacia (ellas) fijaban los ojos dando vuelta alrededor. En parte alguna se puso de acuerdo su palabra, su pensamiento, nada bien fijo lo que dijeron.

24. Algunos opinaron que del norte había de salir, por lo cual hacia allá estuvieron mirando; algunos que del poniente, algunos que del sur; hacia allá estuvieron mirando; por todas partes opinaron (que saldría) por razón de que la claridad rodeada estaba. Pero algunos bien estuvieron viendo hacia el oriente, dijeron:
—Por cierto que por aquí, por allí ha de salir el sol.

25. Muy verdadera (fue) la palabra de los que allá estuvieron viendo, de los que allá señalaron con el dedo. Así se llaman aquellos que hacia allá estuvieron mirando: Quetzalcoatl, que por otro nombre, es Ehécatl, y Totec, o sea Anahuatlitecu (“el señor del anillo”), y Tezcatlipoca el rojo, como también los llamados “Serpientes de Nube, "que no tienen número, y cuatro mujeres: Tiacapan (“Nuestra hermana mayor”), Teicu, Tlacoyehua y Xocoyotl (“la que sigue; la de en medio, la menor”).

26. Y cuando vino a salir el sol, cuando se presentó delante, como pintado de rojo, se estuvo contoneando de un lado a otro, no era posible verle cara a cara, le mortificaba a uno los ojos, mucho brillaba, lanzaba rayos de luz (y) su irradiación fue a llegar a todas partes, su calor entró a todas partes.

27. En seguida vino a salir Tecuciztecatl (que) lo iba siguiendo en el mismo punto del oriente junto a aquel se presentó que era el sol: tal como cayó en el fuego, de igual manera salieron, se fueron siguiendo.

28. Ahora bien, según cuentan los que refieren y narran hablillas a la gente, se hizo igual su luz con que resplandecían; cuando los vieron los dioses que era igual su luz luego al punto de nuevo se hizo reunión (y) dijeron:
—¿Cómo será?, ¿Cómo esto? Dioses, ¿Acaso ambos han de ir uno en pos de otro? ¿Ambos han de lucir y brillar igualmente?

29. Y todos los dioses dieron su fallo, dijeron:
—Así será esto, así se hará esto.

30. Luego una persona de los dioses salió corriendo, hirió la cara con un conejo a aquel Tecuciztecatl, con lo cual le estragó la cara, le hirió en la cara, tal como hasta ahora se ve.


continua ...Parte 4

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