jueves, 5 de octubre de 2006

El Sol y la Luna 4 de 4


31. Ahora bien, así que ambos se presentaron, tampoco podían moverse, no podían seguir su marcha, sino que sólo estuvieron en pie, se mantuvieron en firme.

32. Por tanto, de nuevo dijeron los dioses:—¿Cómo hemos de vivir, no se mueve el sol? ¿Hemos de vivir acaso mezclados con los plebeyos (hombres)? Antes bien, por nuestra obra resuciten y medren, aun cuando todos nosotros muramos.

33. Al punto hizo su oficio Ehécatl (el viento) y da muerte a los dioses. Pero, según dicen, Xólotl no quería morir.

34. Dijo a los dioses:—¡No muera yo, oh dioses!

35. Por esto mucho lloraba, bien se le hincharon los ojos, se le hincharon los párpados. Pero llegó hasta él la Muerte y no hizo más que huir ante ella, se ausentó, entre cañas de maíz verde se fue a meter, tomó el aspecto, se convirtió en caña que en dos permanece, cuyo nombre (es) doble, “doble labrador"(nr. El 1o. ).

36. Pero allí entre las cañas fue visto. Otra vez ante su cara huyó, y bien se fue a meter entre los magueyes, se convirtió también en maguey que dos permanece, cuyo nombre es “maguey doble”. También otra vez fue visto. Otra vez bien se fue a meter en el
agua, se convirtió en ajolote (amblystoma): empero allí lo cogieron, con lo cual le dieron muerte.

37. Y dicen que aunque todos los dioses habían muerto, sin embargo no pudo moverse, no pudo seguir su marcha el dios para hacer su oficio. Ehécatl, se paró el viento, mucho empujó, hizo ímpetu con viento, (y) en seguida pudo moverse y luego ya por esto va siguiendo su marcha.

38. Y cuando ya él va siguiendo su marcha, allá se quedó la Luna; cuando salió su salida el sol también le fue siguiendo la luna: con lo cual allí se apartaron, hicieron diferente derrotero cada vez que van a salir: dura todo el día el sol, pero la luna de noche hace su oficio, cada noche pone su cargo, de noche trabaja.

39. De ahí aparece esto que se dice que aquel la luna Tecuciztecatl hubiera sido el sol si primero se hubiera echado al fuego, por la razón de que él primero se presentó (y) todo precioso con lo que hizo penitencia.

40. Aquí acaba este mito, fábula que hace largo tiempo narraban los viejos que eran sus guardianes.

Fin.

Origen : Códice Florentino , libro VII , capítulo 2, Códice Matritense de Real Palacio , folio 161 v y siguiente
Nahuatl: leelo en su idioma original.
Paleografía de Angel María GARIBAY, en Llave del náhuatl
Español : Trad. de Angel María GARIBAY, en Llave del náhuatl

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